Estamos a nada de entrar nuevamente en elecciones presidenciales y los mismos de siempre ya empiezan a ofrecer de todo con tal de llegar a la casa de Nariño. Para nadie ha sido un secreto lo estratégicos que han resultado los políticos, sobre todo quienes pertenecen al Centro Democrático, que tienden a usar el mismo truco de sembrar terror en todos para luego convertirse en los salvadores, superhéroes sin capa que trabajan a favor de los más vulnerables, o al menos eso pretenden hacernos creer.

Por otro lado, tenemos al partido Verde y La Coalición de la Esperanza, que solo dejan sinsabores vendiéndose como alternativos; pero si los indagamos un poquito, salta a la vista que son más de lo mismo: gente ansiosa y sedienta de poder, empeñada en crecer dentro del ámbito, dejando de lado la importancia de las problemáticas sociales, la violencia, los feminicidios, la drogadicción, los niños que duermen en las calles o, peor aún, quienes trabajan en ellas día tras día.

Las promesas escritas están, pero del dicho al hecho resulta difícil saber qué va a ocurrir, porque un periodo tras otro hemos visto cómo se burlan en nuestras caras, dejándonos a la espera del cumplimiento de esas promesas que para ellos no significan nada. Aunque si estas fuesen cumplidas generarían un cambio bastante importante, en donde la igualdad sería una realidad y no un sueño, al igual que la educación de calidad e incluso gratuita.

Sin embargo, como dije, cuando llegan a donde necesitan, los ciudadanos solo somos cifras: una más, una menos no afecta en nada, aparentemente. Mientras tanto, este país vive en constante descenso en todo sentido, solo somos los ‘número uno’ en asesinatos, corrupción, producción de drogas y contenidos violentos basados en prostitución, lo cual a muchos los hace orgullosos. Será porque dichos tiempos oscuros ahora continúan en las sombras, pero jamás desaparecerán, no por nada hay más de uno con nexos directos a carteles de narcotráfico.

Cabe resaltar que aún estamos a tiempo, dejemos de comer entero y empecemos a indagar a los candidatos llamativos e, igualmente, los que no lo son, pues, de una manera u otra, todos terminan en cargos públicos; por ello, debemos conocer de primera mano quiénes son en realidad, seguir sus pasos, pero sobre todo no regalar nuestro voto en el 2022.