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Los «captadores de viento» podrían volver a ser usados

Ingenieros alrededor del mundo han comenzado a interesarse por el antiguo sistema de ventilación persa, el cual era capaz de enfriar el aire sin recurrir a un tratamiento eléctrico.

A pesar de que el uso de este método de aireo y riego ha ido en bajada en los últimos siglos, la ciudad iraní de Yazd es el territorio donde aún se conservan los «badgi» o «captadores de viento»: torres que, instaladas en los tejados, funcionaban como una estructura de refrigeración interna. A saber, concentraban las corrientes de aire para luego trasladarlas al interior de las casas y, de esa manera, evitar que el calor de los desiertos abrasara las paredes de las viviendas.

Aunque es posible que el sistema se haya creado en Egipto, Yazd es la localidad que más tiene captadores de viento. Por ese motivo, los académicos han direccionado su mirada hacia esa zona de la región asiática; pues, al no ser necesaria la energía artificial, esperan que la copia ecológica de los también llamados «atrapavientos» pueda contribuir a alguna conciliación con los efectos del calentamiento global.

Las torres, casi siempre dos por residencia, están hechas de aberturas a lo largo del cuerpo: es a través de esos orificios que el viento se «separa» por temperaturas para que, a la final, el frío pueda dirigirse hacia adentro y refrescar el bochorno que se concentra entre los tabiques y muros. No obstante, los expertos tendrían que rediseñar algunas propiedades de las atalayas, debido a que la retención de brisa ocasiona que la arena y los escombros se acumulen en el techo.