Hoy inicia una nueva edición de la Copa Libertadores, y los 32 equipos participantes empiezan un sueño que, parece, se ha convertido en un privilegio para unos pocos: ser campeones del continente.

Con la presencia de por lo menos un equipo en cada grupo, argentinos y brasileros parten con ventaja sobre los demás: con mejores jugadores, mercados más generosos, proyectos deportivos claros y más experiencia, son los «gauchos» y los «brazucas», los llamados a pelear la Copa.

Ahora, si miramos para Colombia, puede ser que esta edición del torneo sea la gota que rebose la copa, si se llega a otro fracaso más. Y es que se ven muy lejanos esos tiempos de 2016 con Atlético Nacional campeón de Suramérica. La realidad es que desde el 2018 ningún equipo colombiano ha logrado superar, por lo menos, la fase de octavos de final.

Para este 2022 las ilusiones estaban puestas en Millonarios, Nacional, Cali y Tolima. Los dos primeros no duraron ni una semana, y salieron por donde entraron. Por eso, la deuda la tienen que pagar caleños e ibaguereños.

Los del Valle del Cauca pasan un momento terrible en el ámbito futbolístico; son penúltimos en liga, están prácticamente eliminados y, para rematar, les tocó un grupo de miedo: Boca Juniors, Corinthians y Always Ready. Sin nada que perder, Cali debutará hoy en su casa contra el equipo Xeneize.

Si se quiere ver el vaso medio lleno, toca apostarle al Tolima, ese equipo del que casi nunca se habla, pero que casi siempre gana. Sus rivales serán Atlético Mineiro, América Mineiro y el Independiente del Valle. Difícil. El camino arrancará este miércoles en Ibagué contra el Atlético Mineiro.

Ahora toca saber cómo van a asumir Cali y Tolima la responsabilidad de representar el fútbol colombiano a nivel internacional. Que ruede el balón y que Dios nos coja confesados.

Por: Julián Martínez